5 PUNTOS PARA TENER UN MEJOR CONTROL DE LA IRA


Hulk Buster

Benjamin Franklin una vez dijo: “La ira nunca carece de motivo, pero pocas veces se trata de un buen motivo”

Concuerdo absolutamente con esta frase, pues toda ira es una reacción a un estímulo desagradable; ahora la pregunta aquí es ¿Que hace que un estímulo, por minúsculo e insignificante que sea, pueda provocar una reacción de ira? ¿Sabemos realmente que nos provoca la ira o solo actuamos reactivamente?

Si en esos episodios de ira puedes detenerte a analizar cuál es el verdadero motivo de esta, la mayoría de las veces podrás darte cuenta que estás teniendo una reacción exagerada con el estímulo menos indicado. Ahora dime ¿Te gusta estallar en furia por tonterías y después arrepentirte de lo que hiciste? ¿Verdad que no? A nadie le gusta eso y como yo no quiero que ustedes, mis estimados lectores, a cada rato se estén convirtiendo en Hulk aquí les traigo cinco puntos para tener un mejor control de la ira.

  1. No construyas ira sobre ira.

Las tensiones diversas y repetitivas crean una excitación en el cerebro provocando una disminución en el umbral de la ira; aquí es donde tenemos el típico caso de la persona que ha tenido un mal día en el trabajo, para llegar a su casa tuvo que pasar por un tráfico estresante y al llegar se encuentra con que le dan la queja de que los hijos se han portado mal, entonces estalla en una ira exagerada poniendo castigos desproporcionados que pueden llegar al maltrato. Construyó ira sobre ira.

No es que la ira se acumule, el estrés es el que se acumula haciendo que el umbral para el estallido de furia sea cada vez menor; es decir que si durante todo el día sufriste situaciones ansiógenas muy fuertes reprimiendo el afecto sentido es muy probable que llegues a un punto en el que estalles por un ansiógeno débil, pues tu umbral de la ira se ha disminuido.  Aquí es cuando cito el desafío de Aristóteles redactado en ética a Nicomano que dice lo siguiente: “Cualquiera puede ponerse furioso… eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto y de la forma correcta”… eso no es fácil.

Pero ojo, esto no quiere decir que siempre hay que desahogar la ira como se nos venga en gana y de forma impulsiva en el momento en que esta se origina; de eso hablaré en el siguiente punto.

  1. No ventilar ni reprimir la ira, es mejor resolverla.

Daniel Goleman en 1995 en su libro “La inteligencia emocional” menciona lo siguiente:

La ira es la más seductora de las emociones negativas; el farisaico monólogo interior que la impulsa llena la mente con los argumentos más convincentes para dar rienda suelta a la furia. A diferencia de la tristeza, la ira proporciona energía e incluso resulta tonificante. El poder seductor y persuasivo de la ira puede explicar por sí mismo porque algunos puntos de vista acerca de la misma son tan comunes: que la ira es incontrolable o que, en cualquier caso no debería controlarse, y que dar rienda suelta a la misma en una supuesta catarsis es aún  mejor. Un punto de vista opuesto sostiene que la ira puede evitarse completamente. Pero una lectura cuidadosa de los descubrimientos de la investigación sugiere que todas esas actitudes comunes hacía la ira son equivocadas, cuando no absolutos mitos.

Goleman deja claro en ese texto que, de acuerdo a investigaciones científicas, ni el dar rienda suelta a la ira ni reprimirla son actos beneficiosos para la salud mental.

En el punto pasado hablé de como el reprimir la ira puede disminuir el umbral para el estallido de esta, y por consiguiente llevar a la persona a actuar de una forma desproporcional ante algo que no lo amerita; resulta que lo opuesto, es decir darle rienda suelta a la ira, es peor pues deja a la persona más enfurecida y con ganas de más, además de que se convierte en un hábito y a nadie le gustan los iracundos. Es mejor primero calmarse y después en un estado de ánimo más constructivo enfrentar e intentar resolver la situación.

Una vez el maestro tibetano Chogyam Trungpa dijo: “La ira no hay que reprimirla, pero tampoco hay que actuar en consecuencia”

  1. Buscar la calma.

El disparador universal de la ira es la percepción de una amenaza, ya sea contra la vida misma o la integridad y el orgullo propio; es una reacción primitiva para favorecer la sobrevivencia y por lo tanto durante el episodio de ira se manejan mecanismos cerebrales primitivos en donde los afectos dominan a la razón. Por este motivo es muy recomendable apartarse y buscar la calma para que lo primitivo pase y el raciocinio vuelva a tener el control.

Es recomendable salir a caminar, escuchar música agradable, ver una película, en si buscar un entretenimiento; pues de nada serviría si sales a caminar pero mientras caminas te la pasas pensando una y otra vez en el cabronazo que te hizo enojar y en todas las formas que te vengarás de él. Mejor es apartarse un momento, desviar la mente del suceso y ya cuando todo se haya enfriado pensar más racionalmente en el siguiente punto que voy a exponer.

  1. Evitar interpretaciones erróneas y aceleradas.

A quien sea que te haya hecho enojar dale un poco de beneficio de la duda, pues probablemente el, o ella, no tenían esa intención o puede ser que tú estabas ahí precisamente cuando le dio la locura de portarse como un imbécil. Para este punto es necesario que conozcas dos distorsiones cognitivas en concreto que son la inferencia arbitraria y la personalización.

La inferencia arbitraria es cuando se llega a una conclusión acelerada acerca de las intenciones y pensamientos de una persona “De seguro me pone más trabajo para hacerme la vida imposible en la empresa” “Si no me contesta el whatsapp es porque está hablando con su amante” “Si no me saludó es porque ya le caigo mal” cuando pudieron haberle puesto mas trabajo simplemente porque se acumuló, o no contesta el whatsapp porque se encuentra en un examen, o no le saludó pues porque simplemente andaba distraído y no le vio. No todo en la vida es una persecución y malas intenciones.

La personalización es llegar a conclusiones apresuradas en las que la persona considera que todo lo que ocurre a su alrededor le involucra de una forma negativa “Si está de mal humor es porque tiene algo contra mí” “De seguro se están riendo de mi” “El imbécil me chocó a propósito” (Esta última podría entrar también en la inferencia arbitraria). Simplemente no te tomes las cosas tan personales; aunque si analizando bien la situación resulta que esa persona si quería joderte específicamente te recomiendo que te relajes y leas el siguiente y último punto.

  1. Lo que te sucede no te afecta tanto como la forma en que lo percibes.

¿Tuviste un muy mal día? ¿El universo hoy conspiró en contra tuya? ¿Estás teniendo una muy mala racha en tus proyectos? Tal vez sean cosas que tú no puedas controlar pero déjame decirte, my friend, que si hay algo que puedes controlar completamente, y eso es la forma en que dejas que te afecten esas cosas negativas que podrían pasarte alguna vez.

No estoy diciendo que ante una situación hostil o adversa siempre estemos con una sonrisota de imbécil, claro que no; a lo que me refiero es que puedes decidir si dejas que esas situaciones te afecten de forma muy negativa o no. Si alguien te hace pasar por momentos incómodos solo por el gusto de verte mal o de hacer salir de tus casillas no le des esa satisfacción, busca la calma y después, si quieres, lo confrontas de la forma más racional posible.

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